Hilo el
pensamiento con la palabra, tocan a la
puerta y deshilo. Retorno, releo y veo mi poco avance.
Pero no, no es
el día ni el momento para continuar. Se
queda hasta aquí.
Miércoles 21
de enero del 2014 y he dejado muy atrás mis anteriores impresiones.
Pienso que es
mejor continuar que retomar. Retomar es
una mala costumbre porque descartas tus instantes del ya, por no utilizar la
gastada frase del aquí y el ahora, pareciera que es poética, pero todo es
poético sabiéndolo acomodar.
Hasta decir
que la luna tiene canas o que el sol luce su melena amarilla no lo verás, pero
hasta eso bien acomodadito parece poesía y, quizás se le ocurrió mencionarlo a
algún niño que confundió el sol con la melena de un león. (sonrío),
lo cierto es que cuando lo lees tienes exclamaciones de admiración.
De repente te
encuentras con alguna palabra desconocida y le das un lugar especial como para
un orate y, partiendo de que es un orate aquel que la expresa te consideras un cuerdo analfabeta que no
está a la altura del tal orate.
Lo cierto es
que vas confundiendo el cebo con la manteca y cuando vienes a ver, tus recursos
van en aumento o por lo menos puedes
enlistarlos en el vocabulario de los locos.
Cuando llegas a la satisfacción de que te llamen loco porque loco
también fue llamado Einstein te vas considerando genio o medio genio.
Casi se llega
la hora de ver que almuerzo y tendré que levantarme de mi silla frente al
ordenador para ir a la cocina, cocinaré algo liviano para evitarme problemas de
salud.
Lo reconozco
como irrelevante pero es una realidad de la que no puedo dejar escapar, existe
la cocina y existen necesidades que tienes que compartir con los miembros
cuerdos de tu comunidad. Cuando me
planteo lo normal de lo anormal trato de no justificar que la anormalidad de
algunos, reside en el paso que hay entre la verdad y la mentira, entre la
realidad y la irrealidad, entre el compromiso y la irresponsabilidad. ¿Qué será la normalidad entonces? Hay quienes
piensan que su pensamiento científico los exime o justifica frente a la locura
que pretenden llevar sobre sus hombros.
El temita me
atosiga pero me interesa.
Lo malo es que
tendré que dejarlo YA, con la promesa de continuar con estos monólogos otro
día.



