domingo, 7 de febrero de 2016

Monólogo VIII

Me solicitan que relate, que continúe con el relato de mi libro Lágrimas de cocodrilo. Dicen que se me da, quizás sí, si se me da, pero para relatar debe mantenerse vivo el recuerdo, y resulta que al haber relatado desocupé el recuerdo y me cuesta continuar un relato con el recuerdo desocupado.
Lo que sucede es que desocupe una parte y, ahora me cuesta unir el recuerdo ocupado con el desocupado. Tendría que empezar por el recuerdo relatado para integrarlo al no relatado. Es algo complicado, no sé si me doy a entender.
Sí, es que lo dicho, dicho fue. Huyó de mi mente, tendré que leer mi libro para unir lo dicho con lo no dicho.
Lo dicho ya solo existe en el libro, mi mente borró el recuerdo dicho.
Lo dicho dolió y lo no dicho quizás dolió menos, tendemos a recordar lo que más duele pero al relatarlo lo descartamos y lo colocamos en el papel al alcance de quienes lo puedan leer. A quienes les agrada, a quienes no, pero lo importante es que ya fue dicho y descartado.
Por ese motivo, siempre me he inclinado a publicar, porque me gusta que me lean.
Guste o no guste lo escrito, a mí me ha gustado y no niego que así sea no sabes lo sabroso que siento ser auténtica en lo que digo y es por eso que desocupo. Tiro los recuerdos, las palabras, como el desnudista que ejecuta Streeptese tira su ropa se desnuda.
Es un trabajo fuerte e interesante Siempre lo intentaré para no defraudar a mis queridos lectores que no son muchos, no crean, pero a los cercanos que me han leído siempre que los encuentro me dicen lo mismo: ¿“Cuando veremos la continuación de Lágrimas”?

martes, 2 de febrero de 2016

Monólogo VII



Se pasa bien atendiendo  los jardines.  Mis margaritas empiezan a retoñar.  Las pascuas se despiden, se alejan de diciembre y del año que terminó.  Ya para marzo habrá que podar el árbol de estas flores que engalanan el último mes del año para tenerlas de nuevo en diciembre acabadas de nacer.  El mito del eterno retorno.  Viéndolo bien no es tan mito, es la repetición.  Pero no la repetición en vidas futuras (a pesar que en algunas filosofías se contempla), es la repetición de cada generación “naces, creces, te reproduces y mueres” los días se imitan, algo así pienso que es el eterno retorno.  Pero de seguro no es una imitación es algo nuevo que nace pero se repite con sus circunstancias.  Podríamos decir: La eterna imitación, hasta que dejemos de ver como se imitan.  Los días, digo.


Las flores renacen, retoñan. Un renacer pero la que se marchitó, la que se marchitó cayó para convertirse en hoja seca, en flor seca es la raíz la que da el eterno retorno.
En los seres humanos es el semen y el óvulo femenino los que dan el retorno.

Cuando el hombre y la mujer dejen de compartir… ¿Quién dará el retorno?
¡Elemental! En lo elemental está el conocimiento.




sábado, 30 de enero de 2016

Monólogo VI

Monólogo VI

Aprovecho que aún cuento con lucidez y memoria podría ser que pronto pierda de vista hasta mi pasado más cercano.  No es una certeza, pero todos estamos expuestos a que suceda cualquier acontecimiento negativo en nuestra salud y de pronto perdamos hasta el gusto por un helado. 

¡Me hubiera gustado tanto! Que mi madre hubiera guardado comunicación hasta el último momento de su vida, pero se fue quedando encerrada en un mutismo de cristal.  Interesante es, que cuando nos acerquemos a la muerte o la presintamos hablemos de nuestras impresiones y sensaciones de esos momentos, pero me inclino a pensar que el miedo ancestral hacia la muerte nos pierde en aislamiento  y mutismo, quizás es una defensa del cerebro para no darnos cuenta que pronto dejaremos el mundo que nos gusta y atrae con tanta fuerza.  Pido al gran Maestro pueda mantener comunicación y poder informar paso a paso el acercamiento a aquella sentencia de muerte esperada desde nuestro nacimiento.  Eso, si me acerco tranquilamente y mi sino no es morir dramáticamente en un accidente o bien un asesinato. 

Dejo a un lado tan atroz pensamiento.  Pero igual, útil.


lunes, 25 de enero de 2016



Entonces las espinas
se levantaron de la tierra
silbando
como flechas
lanzadas  por  Diana
y se clavaron
en el pecho de cupido.




domingo, 24 de enero de 2016

Monólogo V


Recuerdo las confesiones de Juan Jacobo Rousseau, me encanté  con su sencillez, cordura y seriedad con que  trató sus confesiones.

En una ocasión, platicando con un grupo de poetas y escritores jóvenes todos, de mi pequeña y gran ciudad Guatemala, fue mencionado el gran poeta Rubén Darío, recuerdo perfectamente que siendo muy joven a los quince años, cayó en mis manos un libro de este grande de la poesía.  Algo me chocó cuando leí el prefacio y, fue que Rubén, con toda su grandeza advertía que su poesía no era para el vulgo.   Bastó con eso para cerrar el libro pues naturalmente me consideraba del vulgo.

Para entonces contaba con quince años, y aún ahora me considero del vulgo.  Existen escritores elevados a quienes no alcanzo a comprender y manejan el lenguaje con toda propiedad y con toda mi ignorancia puedo decir que no me gustan: ¡Confío en mi buen gusto!

Sin embargo, amo sinceramente la sencillez con la que Juan Jacobo relata sus confesiones.  Pienso que era del vulgo.

Estamos ya a 23 de enero del año 2014, el mes vuela sobre una escoba de brujas. ¡Va rápido!

Es lo que digo, a distancia ves con más claridad tus circunstancias y puedes masticarlas mejor porque las ves con la óptica del distanciamiento y eso es así.  Si ves una obra de teatro es mejor que la veas a distancia y sin involucrarte para formarte una mejor idea de la obra en sí y, naturalmente de las actuaciones.  Ese distanciamiento te mantiene al margen de las emociones y te permite ser más objetivo en tus observaciones.


Volveré


(Foto de Aída)

jueves, 21 de enero de 2016

Monólogo IV

Para ser monólogo hace falta ‘el logos’ como bien apunta una buena amiga. Eso quiere decir: “el fundamento comunicativo” No intento comunicar algo, por lo que quizá no transmito nada.
Si podéis sacar algo de la nada os dejo mis divagaciones.
Por hoy, basta con esto. Es decir, por el momento, quizás más tarde vuelvo y continúo.


viernes, 15 de enero de 2016

INFORMO QUE EL MONÓLOGO III ESTÁ INCONCLUSO NO ME DI CUENTA Y GUARDÉ CASI COMPLETO EL TEXTO. PIDO DISCULPAS Y DEJO EL MONÓLOGO III COMPLETO


Los puntos suspensivos dan la sensación de que continuarás con un relato, o deja como una especie de suspenso sobre lo que vendrá enseguida casi no los utilizo aunque soy aficionada al suspenso, o mejor, a dejar en suspenso para interesar al lector, sobre lo que vendrá.
El simple hecho de dejarlos, los puntos suspensivos claro, me induce a considerar la necesidad de continuar. Es un buen estímulo, no se me había ocurrido antes sino hasta ahora, no por eso imagino, simplemente intento recordar o sensibilizar el pensamiento extrayendo los sub-textos de mis acontecimientos que a la distancia se vislumbran mejor porque los analizas y puedes extraerlos licuados, limpios de sentimentalismos. El sentimentalismo te limita te convierte en miope.
Lo divertido es que pensamos que ser sentimental es ser sensible, pero lo cierto es que el sentimiento te convierte en sensiblero y vamos en busca de la sensibilidad.
La noche se hizo para dormir, si no duermes tendrías que invertir el reloj y dormir de día porque bien dicho está: “que el sueño no se repone”. No sé cuándo repondré mis desvelos aunque ya casi ni me acuerdo de ellos.
Ahora duermo como recién nacida, aunque en noches como la de hoy por ejemplo, me permito dejar que el reloj avance en mi compañía.
Y todo por la necedad de seguir escribiendo. Es claramente la obsesión de escribir, menos mal que ahora esa obsesión se me dio por escribir. A veces he tenido otras obsesiones que me atan a lo bruto, me encantaría que la obsesión por escribir me atara a lo bruto, claro. Vosotros os daréis cuenta por cuanto tiempo llevaré esta obsesión cuando miréis que ya no vengo a dejaros las páginas de mis monólogos.