jueves 5 de enero de 2012

Campo de girasoles





Me asomo por la ventana que da al patio de atrás, para comprobar que aún existe la silla en la que te sentabas. Me acerco por hoy, al recuerdo de nuestras tertulias en la casa de campo en donde solíamos recostar nuestras soledades y nuestros silencios.

Está la silla justo en dónde empiezan los girasoles que fueron sembrados uno tras otro hasta formar un campo dorado.

Los girasoles siguen igual el árbol de fuego bajo el que se encuentra la silla cubre un área grande como para refrescar al visitante. Es un bello contraste el rojo de las flores del árbol con lo amarillo de los girasoles.

Decidí bajar donde está la silla y vi con sorpresa, que está pegada al suelo, alguien fundió sus patas en el piso. Me senté por un largo rato y entre los trinos de las aves, el aire fresco que pega en mi cara, te veo recostado en el árbol y aún se leen las palabras grabadas que dejamos aquel día que te irías por algún tiempo.
Antes que volvieras me fui yo también.

Al preguntar si habías vuelto, me respondían: “ni vuelto, ni saber de él”. Me imaginaba muchas cosas: que si habías fallecido, que si no pensabas volver, que si te habías casado, nunca dejé de hacerme preguntas. Lo que fue en tu pasado permanece en tu memoria. Los sucesos infantiles, los amores de juventud, nunca olvidarás al primer amor aunque al final reconoces que el primer amor es el último.

Ya entra la tarde, el sol cae. Recorro el espacio que separa el campo de girasoles con la casa y no dejo de voltear a ver el paisaje que se presta para un dibujo o una pintura, inclusive una fotografía que sería regia.

Ya de nuevo en la alcoba, y mientras coloco un libro sobre la mesa de noche, ponerme el camisón, y, luego de subir un vaso con agua, me acerco de nuevo a la ventana para abrirla y dejar correr el viento para mitigar el calor que hace. veo tu silueta en la silla quiero bajar corriendo, pero algo me detiene; ya no se si el dolor escondido o el orgullo guardado desde tanto tiempo atrás. Te dejo sentado y vuelvo a la cama. Entro en las cobijas y agarro el libro para leer.




(Imagen de la Web)

19 comentarios:

MUCHITA dijo...

Yo si me puedo olvidar del primer amor...:/

Besos mil.

PD: Te cuento que volvi a abrir mi blog. Pronto escribiré otra entrada.

Mothman dijo...

Un vivido relato que me ha hecho recordar y revivir ese divino palpitar de las sombras que llevamos dentro, que nos conducen al recuerdo y a soñar, pero que creo se han de guardar como lo que son, nuestras sombras.
Un abrazo

Pasto dijo...

Yo tambien he sembrado girasoles alguna que otra vez, amiga. Entrañable entrada. Un abrazo

La Zarzamora dijo...

Esos campos sembrados de girasoles por los que transita la sombra del olvido siempre dejan un destello de luz en la memoria aunque arrastremos la silla vacía y aprendamos a no esperar más.
Besos, Plumita.

Mercedes Vendramini dijo...

Oro y memorias ... descripción perfecta de algo muy bello que quedó atrás envuelto en magia y luz!

Muy bello querida!

Cariños.

MAJECARMU dijo...

Aida,el sentimiento nunca muere,siempre está presente matizando el paisaje de la vida de miles de colores...Esos girasoles,siempre permanecerán en ti,como símbolo de tu amor a la vida,porque tú eres luz y amor,amiga.
Mi felicitación y mi abrazo grande siempre.
QUE LOS REYES TE TRAIGAN SIEMPRE SU MAGIA PARA SEGUIR ESCRIBIENDO Y CREANDO LA VIDA.
M.Jesús

Adriana Alba dijo...

Que bello relato Aída y que bellos girasoles!

Feliz Día de Reyes.

Besitos soleados.

tecla dijo...

Nunca se me había ocurrido, Aída, que el primer amor es también el último.
Ahora sé que jamás olvidaré lo que me acabas de decir.

Estrella Altair dijo...

Querida amiga, soy de las que siente, que el amor, cuando se ha sentido, es para siempre, ubicado claro está en su tiempo y en su lugar..

tu amor regreso esa noche para decirte que te amaba, que te amo..

que tu recordabas su....

piel, ojos... dulzura... en fin.. lo que recordaras... con esa emoción que el escrito me transmitió..

y siento que sentir amor... a cualquier edad.. es lo que de verdad nos hace SER ETERNOS......

Un beso querida amiga... de esas que me llegan siemrpe al corazón..

y mira que yo me protejo..

Besos

Rosa dijo...

FELIZ AÑO NUEVO, LLENO DE BENDICIONES
UN BESITO ROSA FRIAS

La abuela frescotona dijo...

tu escrito parece inspirado en vivencias y lugares que me son familiares, es tan íntimo, tan doméstico...es una belleza
es la pintura de esos segundos en que entramos al corazón del tiempo para hurgar en él y nos queremos convencer que fue una buena decisión la tomada

Marek dijo...

Excelente relato...ha sido un placer leerlo...saludos y buen fin de semana

Sarco Lange dijo...

Cuando él se fue los girasoles bajaron a un 97% su amarillos.

Bs.

bixen dijo...

Sabes que'... los girasoles, en cuanto oscurece, vuelven lentamente a mirar al Este, Levante u Oriente. Al amanecer todos esta'n listos para recibir toda la Energi'a del Sol.

Juan Romero dijo...

Los recuerdos, si no se convierten en demasiada melancolía, son nosotros mismos. Y es imposible dejar de ser quien somos. Supongo.

Saludos.

Lao dijo...

Un hermoso relato Pluma. Me gustó mucho.

MariluzGH dijo...

Curioso relato por lo íntimo y, al mismo tiempo, tan de todos; una mirada restrospectiva a nuestro primer amor. Una auténtica belleza, querida amiga :)

dos abrazos y un beso

TORO SALVAJE dijo...

Tu sensibilidad me conmueve.

Besos.

Carmen Troncoso dijo...

Que lindo relato, hay un sabor especial en añorar, un abrazo cariñoso para ti,